miércoles, 11 de octubre de 2017

Capítulo 10: An invitation - Part I



You want it,
I know it. Heart's beating.
 That's for certain.
 Pay attention.
Don't overthink it.

Capítulo 10:  An Invitation – Part I

— La cuestión está en que eres el único que puede hablar coreano de manera decente, nuestra empresa necesita entrevistar a esta persona, tiene un buen historial a pesar de ser joven así que dependemos de ti para confirmarnos si efectivamente podemos optar por él y traerlo a laborar a nuestro país dándole el puesto como nuevo ejecutivo financiero.

No hay opción de negarme  ¿verdad?

No, es parte de tu trabajo y no es la primera vez que viajas a otro país para entrevistar a nuestros posibles nuevos empleados, además eres uno de los mejores, nadie puede engañarte en tu campo y eso que eres bastante joven.

— ¿Con ese halago pretende que no me niegue? expresó con un tono divertido.

Pretendo que sigas siendo uno de mis mejores empleadosuna sonrisa afloró en sus labios—. Queremos que el próximo ejecutivo tenga un buen equilibrio mental y sepa manejar el trabajo bajo presión, que su compromiso sea férreo desde el primer día que pise nuestras oficinas y nos haga crecer mucho más como empresa y tú JaeJoon eres el elegido. Todo nace desde el momento que nuestros posibles ejecutivos aplican para laborar con nosotros y tú eres quien desde hace un par de años ha hecho buenos filtros y tenemos excelentes elementos trabajando para nosotros. Así que prepara tu maleta de viaje, que vas a Seúl por tres días.

Esa conversación fue la que cruzó una vez más la mente del psicólogo de aquella empresa transnacional en la que labora, cuyas actividades se centralizan en Toronto – Canadá. El vaso que contiene aquel café helado que pidió a la secretaria que le fue asignada en la oficina de la compañía ubicada en Gangnam Gu, poco a poco se iba calentando debido a que Han JaeJoon no lo hubo probado ya que se halla inmerso en sus pensamientos y divagaciones. Han transcurrido siete largos años desde la última vez que estuvo en Seúl y aunque sus dudas quisieron interponerse haciéndole dudar en visitar una vez más ese país al que se hubo jurado no volver más; él ya no tiene diecisiete años y actualmente es capaz de manejar sus emociones.

Es por ello que cuando le anuncian que aquel hombre al que debe entrevistar ha llegado, da un sorbo a su bebida fría y se sienta de mejor manera en la cómoda silla, cogiendo entre sus manos el file que contiene los documentos del candidato al que debe evaluar. Pasan unos segundos y su secretaria toca dos veces la puerta antes de abrirla.

— Señor Han…

Ella no termina su frase y Han JaeJoon alza la mirada y mientras le brinda una sonrisa amable le indica que puede dejarlo pasar. Es así que en el umbral de la puerta de caoba un hombre vestido con un traje elegante color azul marfil hace su aparición. Él se pone en pie y con una expresión tranquila extiende su mano hacia aquel quien lleva la sorpresa reflejada en su rostro.

— Señor Jung, muchas gracias por venir. —añade con la mano extendida aún. —Soy Han JaeJoon, formo parte del área de recursos humanos de Imperial Oil, por favor tome asiento y podremos empezar con la entrevista.

Un apretón fuerte se suscita entre ambos hombres después de unos segundos, en donde su mirada y la opuesta no se han desconectado, pero JaeJoon ignora la revolución de sentimientos que tiene en su interior al ver después de tantos años a Jung YunHo, el cual no ha podido mencionar nada, solo tomó asiento frente a él y aceptó el café helado que la secretaria se encargó de servirle antes de abandonar aquella oficina que de pronto se sentía muy asfixiante.


 Reaching for you
I know you're out there somewhere
 It’s too dark,
I’m so cold I know
I had to come here.
Every broken dream that I leave behind


¿A quién quería engañar? ¿A sí mismo? , son las preguntas que Jung YunHo se hizo en tanto por su garganta discurría el líquido color madera que tanta falta le había hecho aquel mismo día pero en horas de la tarde luego de haber salido de aquella oficina en donde después de siete años frente a él estuvo Han JaeJoon. El vaso que contuvo el whisky quedó vacío en apenas segundos en tanto el bartender de aquel establecimiento nocturno lo observa con curiosidad mientras pregunta si tuvo un mal día, a lo que YunHo sencillamente contesta que no tiene ni idea.

— ¿Tú crees en el destino?

— No ¿y usted?

— Pienso que el destino es una mierda.

Una risa sin ánimos salió de su boca en tanto quien lo atiende vuelve a llenar su vaso con aquella bebida alcohólica con la cual pretende menguar toda la confusión que en su interior se va propagando. Después de un momento se queda solo junto a su caos mental, sentado en una de las sillas altas de la barra de aquel bar-club al que suele ir cada que se quiere divertir o combatir el estrés.

La última vez que vio a JaeJoon fue hace siete años atrás en donde aquel a quien recordaba como un muchachito de apenas diecisiete años, se fue de Seúl en aquel vuelo nocturno en aquella navidad que para ambos fue la peor de sus vidas. Desde aquella noche, YunHo se hubo propuesto a sí mismo olvidar todo lo relacionado con el chico Han y también con las remembranzas que casi todas las noches desde que era un niño lo visitaban en sueños. No podía decir que actualmente no lo pasara mal mientras dormía, pero tal vez solo el tiempo le había ayudado a manejar sus propios sentimientos y emociones, dejando de lado muchas veces lo que sus recuerdos le forzaban a sentir.

El tiempo y su lejanía con el chico que llevaba consigo los recuerdos de Kim JaeJoong.

Esa tarde al salir de esa oficina supo que su manera de desenvolverse en la entrevista había sido un rotundo fracaso. Él hubo asistido con mucho optimismo debido a que sabía que conseguiría el trabajo y no era por alabarse, pero posee los conocimientos y actitudes que Imperial Oil necesita para el puesto de ejecutivo de finanzas. Incluso confiaba que aunque el trabajo fuera en Canadá, él no se toparía con JaeJoon por nada del mundo, pero una vez más el destino o lo que fuera se volvió a reír en su cara e hizo que aquel chico apareciera frente a él.

Un suspiro escapó de entre sus labios y es que el dolor que en el pasado sintió, dolor que sabía no era suyo volvía a rasguñar aquella pared invisible que él construyó para estar bien y seguir adelante, dejando de añorar a alguien que simplemente no podía estar a su lado, pero no solo por los sentimientos de amor, sino también por el odio que se entremezclaba y lo hacía actuar de acuerdo a ello. Años atrás lo alejó por el bien de su familia, pero internamente también lo hubo hecho por su propio bienestar.

Pero ahora que el destino lo volvía a poner cerca, ¿por qué tenía ganas de ir hacia él y no dejarlo escapar?

— El que escapó no fue él.

Murmuró jugando con el hielo que había en el vaso al cual lo movía de manera lenta de izquierda a derecha, en tanto recordaba la última vez que vio a JaeJoon en donde éste llevaba una expresión de completo dolor y tristeza, pero ese día, ese mismo muchacho le hubo enseñado una sonrisa amable y en ningún momento aquellos ojos denotaron fastidio ante su presencia, incluso un par de bromas laborales brotaron de aquellos labios color rosáceo que cubrió con el dorso de una de sus manos.

JaeJoon ante sus ojos lució brillante y muy profesional, contrario a él que no pudo decir mucho. Fue como si la presencia de aquel hombre de ahora veinticuatro años y a quien llamaban Señor Han por puro formalismo y de acuerdo al puesto que ostentaba en aquella empresa transnacional, le brindara calidez. En ningún momento escuchó nada del pasado, todo fue estrictamente profesional y tal vez YunHo tuvo ganas de abrazarlo.

Aunque esto lo adjudicara no a sus propios sentimientos, algo totalmente errado.

What I thought wasn't mine
In the light
Was one of a kind,
A precious pearl
When I wanted to cry
I couldn't cause I
Wasn't allowed

— No conseguiré ese trabajo y tampoco te volveré a ver…entonces todo estará bien de nuevo.

Esas palabras en voz baja fueron dichas por el chico Jung, quien intentaba convencerse de que el haber visto a JaeJoon no le afectó y que a pesar del tiempo que transcurrió no lo echó de menos. Pero su idea volvió a esfumarse cuando percibió el fugaz toque de una mano sobre su hombro y al alzar la mirada pudo vislumbrar una sonrisa amistosa en el rostro de aquel hombre en el que andaba pensando desde hacía unas horas atrás.

— Luces angustiado, ¿estás bien, YunHo?

Y el mencionado no supo que contestarle porque su corazón al parecer se saltó tres latidos y es en ese preciso momento que se dio a sí mismo el beneficio de la duda, porque en ese instante no estaba durmiendo y no eran los sueños de la vida pasada los  que lo estaban haciendo sentir aquello, eran sus propios sentimientos y reacciones ante aquel hombre que le brindaba la más bonitas de las sonrisas y borraba totalmente la actitud resentida de tiempo atrás.

In a room full of frozen faces
In a moment of fractured time
We eclipse in conversation
As the words pass us by
With you we could be the only ones here


— Me voy pasado mañana, me enviaron aquí para hacer la entrevista, así que si en algún momento cruzó por tu mente que quiero volver a acercarme a tu familia, descártalo. —Mencionó para luego de unos segundos dar un sorbo a su bebida—. Ya no soy el mismo de antes, YunHo. Y tampoco tengo diecisiete. — rió un poco al finalizar sus palabras.

— Ha sido demasiada coincidencia que tú fueras quien me entrevistara, no te negaré que por un momento pensé que…

— Que vine a llorar y rogar por verlos ¿no? —JaeJoon tomó la botella personal de cerveza que andaba bebiendo haciendo el amago de llevársela a los labios pero se detuvo y miró a YunHo con una expresión relajada—. Me sorprendió cuando mi jefe me pidió que viniera y cuando recibí la información del candidato pues me di cuenta que se trataba de ti. No me negué porque no veo motivos para hacerlo…—hizo una pausa—. La noche de navidad de hace siete años fue el cierre que creo ambos tuvimos para lo que nos atormentaba, así que ahora que te veo es solo como a un viejo conocido, después de todo en Canadá fue donde nos cruzamos por primera vez.

Jung YunHo se desajustó un poco más la corbata que aún portaba luego de escuchar todo lo que JaeJoon le platicaba. En ningún momento habían dejado de observarse y aunque las palabras que ambos se brindaban sonaran bastante diplomáticas y restaran importancia a lo acontecido años atrás, los dos guardan en su interior la añoranza pero también en todo ese tiempo aprendieron a manejar mejor sus emociones y bloquearlas para que nadie supiera realmente que les sucedía.

— Me quedo tranquilo entonces, no creo que hubiera sido amable contigo si intentabas una vez más acercarte a mi familia y ChangMin ssi ya está bastante entrado en edad como para que converse una vez más contigo y te haga entender.

— Estoy seguro que si el doctor Shim hubiese escuchado lo que acabas de decir te daría un golpe, porque le has dicho viejo.

JaeJoon dijo aquello con una ligera sonrisa aflorando de entre sus labios, contagiando a YunHo quien se atrevió en ese instante a colocar su mano sobre una de las opuestas y la brindó un apretón suave, que a los dos les provocó sensaciones a las cuales no le querían ni le pondrían nombres.

— Ha sido un gusto volver a verte, JaeJoon. —separando su mano de manera lenta en tanto se ponía en pie. — Aunque no nos volvamos a ver, realmente deseo que te siga yendo bien en la vida. —una sonrisa se perfiló en sus labios haciendo un poco más notorio el lunar que había sobre estos. — Debo irme ahora.

O te besaré.

YunHo ignoró lo que pensó y dejó un par de billetes sobre la barra, en tanto la atenta mirada de JaeJoon reflejó por unos segundos la ansiedad que le provocó el saber que el otro muchacho se marcharía.

— Hasta en otra, YunHo. Tal vez en algún momento el destino vuelva a sorprendernos.

El mencionado asintió y sin más se dio la vuelta dispuesto a salir de aquel establecimiento nocturno, en donde Han JaeJoon se quedó observando durante varios segundos el lugar en donde Jung YunHo hubo estado sentado. La sonrisa se le había borrado de los labios y su semblante se volvió un tanto sombrío.

— Tal vez es mejor así…tal vez.

Su frase quedó a medias y pasó a beber su cerveza, no un solo sorbo sino varios hasta que se la terminó. Su cuerpo se estremeció por el líquido frío que discurrió por su garganta y con un suspiro pesado, se puso en pie. YunHo había pagado también por lo que él estuvo tomando, es así que sin más se dirigió hacia la salida de aquel bar – club, dispuesto a no dejarse arrastrar por lo que sus pensamientos y sentimientos dictaban.

Pero cuando puso un pie fuera de aquel sitio, se cruzó frente a frente con la imagen del hombre que posee un lunar sobre los labios y que en ese momento luce algo despeinado por la corriente de aire fresco que envuelve a toda la ciudad. Algunas personas pidieron permiso a JaeJoon para que lograran ingresar al local, así que el chico de ahora cabellos marrones y vestido con un pantalón de mezclilla azul oscuro, zapatos negros a juego y una ligera camisa del mismo color, dio varios pasos hasta donde el otro hombre en completo mutismo lo seguía observando.

El tiempo parecía que se hubiese detenido y solo las acciones de ambos eran las que acontecían en ese momento dejando de importarles el entorno, en el cual ninguno quiso dar más explicaciones a lo que estaban experimentando. Y fue JaeJoon quien tomó de la mano a YunHo y tiró de él hacia una de las calles poco transitadas y oscuras. En medio del bullicio de las personas que empezaban a ir hacia los lugares de entretenimiento nocturno y sus risas, el chico Han empujó al hombre más alto hacia la pared, para en segundos envolver sus brazos alrededor del cuello de él y de esa manera atraerlo hacia su persona. Sus alientos se entremezclaron, el olorcillo a alcohol empezaba a volverse adictivo y el roce entre sus cuerpos debido a la cercanía les estaba acelerando las pulsaciones.

Sus miradas brillaban con intensidad en medio de la tenue luz por la que eran rodeados y cuando sus labios se rozaron, el mundo dejó de existir. JaeJoon cerró los ojos, ladeó el rostro y atrapó esa boca con la propia. YunHo quien parecía estar hechizado por todo lo que el otro hombre representaba, acopló sus manos en la cintura de éste y lo pegó mucho más a su anatomía, en donde sus pechos se rozaban, en tanto sus labios más delgados que los otros comenzaban a moverse a un ritmo frenético, en donde sus lenguas no se quedaron atrás y se enredaron entre ambas. El sabor fuerte del whisky se entremezcló con la saliva dulce y con ligero sabor a cerveza.

Y aunque ninguno de los dos bebió mucho, se sintieron embriagados.

La ansiedad y añoranza se transmitían en la forma en la cual ambos se besaban. En donde los dos batallaban por dominarse y las mordidas no se hicieron esperar, pero también la falta de oxígeno se hizo presente por lo cual con reticencia se tuvieron que separar por escasos milímetros. JaeJoon ya no era aquel chico de diecisiete años que denotó inexperiencia hacía siete años atrás en donde no solo habían compartido un beso y que incluso se asegurara de dejarle claro que no le gustaban los chicos. Esto hizo que YunHo abriera los ojos y los fijara en el otro par que no dejaban de mirarlo con anhelo.  

— No sé qué me pasa, no sé por qué he hecho esto. —susurró el hombre de menor estatura sin alejarse ni un centímetro. Contrario a esto, atrapó entre sus dientes el labio inferior del otro y tiró de este de forma lenta, en un gesto que iba encendiendo en ambos la tensión—. Pero lo que sí puedo decirte es que no he podido olvidarme de ti, Jung YunHo.

Y en esto no tiene nada que ver las malditas memorias de Kim JaeJoong.

Es lo que no pudo agregar ya que los papeles cambiaron y YunHo fue quien lo acorraló contra la pared, metió sus manos debajo de su camisa y mientras lo acariciaba, comenzó a “comerle” la boca con un nuevo beso asfixiante, lujurioso y que fue la respuesta sin palabras que le dio ante lo que le hubo dicho.

Porque ni siquiera el tiempo y la lejanía habían podido acabar con lo que entre ellos había nacido hacía siete años atrás, pero que ambos intentaron enterrar en lo más profundo de sus corazones conjuntamente con las tormentosas remembranzas de un pasado que no les correspondía.

I drive fast, radio blares, have to touch myself to pretend you're there
Your hands were on my hips, your name is on my lips
Over over again, like my only prayer




 Fin de la primera parte


miércoles, 4 de octubre de 2017

Capítulo 9: The night we met





Poco a poco fue abriendo los ojos en tanto con su mano derecha palpaba su frente y es que en el instante que comenzó a estar consciente, un leve dolor se hizo presente en esa zona. Una mueca se reflejó en su rostro para segundos después murmurar: “Tengo sed… ¿qué me pasó?” en tanto dejaba de estar recostado y se sentaba.

— No es necesario que te levantes, te diste un golpe en la frente cuando te desmayaste.

La tenue luz del lugar en donde se encontraba desconcertó a Han JaeJoon, quién lo último que recordaba fue el momento en que estuvo frente aquellas personas que tanto había querido tener frente a sí durante mucho tiempo, específicamente desde que los recuerdos de la vida del doctor Kim JaeJoong fueron libres de la cárcel mental que la hipnosis hecha por Choi MinHo, generó.

— ¿Me desmayé?

— Te lo repetí muchas veces, JaeJoon…te dije que no era bueno que vieras a esas dos personas, que no solo te harías daño a ti mismo, sino que también a ellos. Tú y yo somos idénticos físicamente a Kim JaeJoong  y Jung YunHo…—haciendo  una pausa—. Y ahora ya sabes que en tu caso se debe a que eres parte de mi familia. Somos familia ¿lo entiendes? ¿Entiendes por qué no quiero que estés cerca de nosotros? ¿Qué estés cerca de mí?

Finalmente el muchacho de  ahora cabellos negros abrió los ojos por completo y pudo ver a YunHo sentado en el borde de aquella cama que se le hacía desconocida y la mirada de ese muchacho reflejaba reproche, como también lo hicieron las palabras dichas con anterioridad.

—Estás en mi habitación, mi madre creyó que era conveniente que descansaras aquí hasta que te sintieras mejor.

YunHo notó la confusión en el rostro del otro chico por lo tanto agregó aquellas palabras. JaeJoon aún no salía por completo de aquel aturdimiento que le generó la impresión de ver frente a frente a JiYool y Seung Hyun, una mujer y hombre que para nada coincidían con los recuerdos que llevaba del doctor Kim, pero los sentimientos abrumadores lo sobrecogieron hacía ya media hora atrás y eso causó el desmayo en su persona. Las primeras palabras de YunHo rondaban por su mente, debido a que sentía que todo ahora tomaba un rumbo en el cual era incorrecto seguir con el camino que las remembranzas de ambos les habían estado haciendo perseguir, o al menos eso creían ellos ya que ninguno de los dos se hallaba seguro  de que  los sentimientos que había entre ambos eran meros recuerdos o todo lo contrario.

Pero ninguno de los dos aceptaría ese hecho en voz alta.

— Tienes que marcharte. Tanto mi madre como mi tío Seung Hyun no pueden verte más…no deben verte más en realidad. Les haces daño.

— Te han visto a ti durante toda tu vida, ¿acaso eso no les hace daño también?

El tono del muchacho que ahora no estaba más recostado en la cama salió de entre sus labios provistos de una verdad que el hijo de Jung JiYool no quería ni podía aceptar, incluso estuvo tentando en ser más cruel con JaeJoon pero la puerta de su habitación se abrió y en el umbral apareció Shim ChangMin.

— Lo distinto que hay en lo que acabas de decir es que YunHo es hijo de JiYool, nunca ha sido raro para ella que se parezca a su padre. Pero en cambio a ti nunca te ha visto, por lo tanto ha sido muy duro para ella tener al vivo recuerdo de su omma frente a sí. Y sabemos que no es tu culpa, pero si te mantienes lejos como todos estos años en donde no sabían de tu existencia, es lo mejor para toda la familia.

— Pero yo también soy parte de la familia.

Refutó con razón y dureza JaeJoon, quien en su interior percibía como aquellos sentimientos ajenos pugnaban por liberarse y hacerlo gritar por la impotencia que sentía al saber que no le era permitido estar cerca a esas personas que tanto añoraba, aunque el chico Han realmente no los conociera. El conflicto en su interior era mucho, ya no estaba seguro si distinguía entre quien era y quien fue.

— Sigue siendo mi familia. —murmuró bajando la mirada en tanto aferraba sus puños en el cobertor de la cama en donde se hallaba sentado y cerca de él YunHo intentaba detener sus impulsos para de esa manera no abrazarlo y asegurarle que todo estaría bien. Y también pretendía con todas sus fuerzas bloquear los sentimientos que pertenecieron a Jung YunHo, aquel cantante que hace muchos años había muerto y fue el padre de JiYool.

— Para Kim JaeJoong tanto sus padres como su hermana pasaron a no pertenecer a su familia porque lo abandonaron cuando él más los necesitaba.  Si tú realmente tienes sus recuerdos dentro de ti, ¿Crees que él hubiese querido que el nieto de su hermana estuviese cerca de JiYool y Seung Hyun?

ChangMin replicó con franqueza cruzándose con la mirada perpleja de JaeJoon y antes que éste le contestara, el médico agregó:

— JaeJoong protegió siempre a Seung Hyung y sé que también lo hubiese hecho con JiYool, él los amaba y jamás hubiese permitido que tú estuvieras cerca de ellos. Los cuidaba de todo lo malo y tú déjame decirte representas eso. No eres y jamás serás de la familia, así que esta es la última vez que te vamos a permitir que te les acerques, basta de aquellos recuerdos, sigue con tu vida y olvídate de todos nosotros. Quédate como hasta hace unos meses, continúa como un completo extraño y vete. Para nosotros Han JaeJoon no va a representar nada ni hoy ni nunca.

Incluso YunHo sintió asombro por lo que Shim ChangMin dijo sin una pizca de compasión hacia Han JaeJoon, el cual al percibir que una rebelde lágrima bajaba por su mejilla izquierda la retiró con rapidez con el dorso y se puso en pie.

Ninguno de los dos supo que había en el interior de la mente del muchachito de cabellos lacios y negros en ese instante, solo vieron como recogía su abrigo que reposaba sobre el respaldo de una silla que había en esa habitación y con rapidez se lo ponía, colocando sobre su cabeza la capucha de la misma, lo cual le ensombrecía un poco el rostro níveo.  YunHo apreció una vez más como el deseo de abrazarlo se intentaba imponer en él, pero el chico Han ya estaba fuera de su alcance porque en ese momento caminaba fuera de esa recámara, siendo seguido por un inmutable ChangMin.

— Adiós YunHo.

Fue lo último que el mencionado escuchó viendo solo la espalda de aquellos otros dos hombres alejarse de la habitación. Minutos después cuando volvió a bajar supo por MinHo que ChangMin sacó a JaeJoon por la puerta trasera de la casa y la explicación que  le brindó a Seung Hyun y JiYool fue que no habían querido interrumpir la cena que ya estaba iniciada y que esperaba compartir con ellos en otra ocasión.
Tal vez Seung Hyun y su hermana hubiesen replicado e insistido que JaeJoon se quedara, pero ambos no podían negar que la impresión de ver frente a ellos a alguien tan parecido a la persona que más amaban y perdieron a temprana edad, les afectaba. Por lo tanto no protestaron al saber cómo es que el doctor Shim sacó de la casa a Han JaeJoon e internamente le agradecían, ya que aún no se sentían preparados para enfrentarse a algo así y no evocar recuerdos—Al menos Seung Hyun— de su omma y evitar la comparación.
En mutuo y  mudo acuerdo entre ambos se prometieron que en otra ocasión hablarían con aquella familia que ahora sabían que tenían.

Tal vez más adelante ellos estarían listos.

¿Pero existiría otra ocasión?

Eso es algo de lo que ninguno de ellos se hallaba seguro.
I am not the only traveler
Who has not repaid his debt
I've been searching for a trail to follow again
Take me back to the night we met

«Lo siento, mamá… ¡Mañana mismo estoy en casa! Mi vuelo sale en un par de horas…Feliz navidad»


— Feliz navidad, JaeJoon

Con ironía y rabia presionó su teléfono móvil en su mano derecha, estaba seguro que su madre lo entendería. Cuando la viera ella lo cobijaría entre sus brazos como cuando era niño y sin preguntar qué pasaba le aseguraría que todo estaría bien y él le creería. Realmente deseaba que todo fuera así de fácil, como cuando esos recuerdos no lo aturdían y lo lastimaban. Él había sido feliz pero ahora ni siquiera se sentía seguro de quien era.

Y “gracias” a todo lo que esas remembranzas lo obligaban a sentir y a hacer, ahora se encontraba en la noche de navidad sentado en una de las butacas frías del aeropuerto de Incheon esperando a que su vuelo hacia Canadá lo llevara por fin a casa junto a su verdadera familia. Él no era Kim JaeJoong, él era Han JaeJoon y después de todo lo que ha estado viviendo a sus cortos diecisiete años, se sentía harto.

Harto de ser rechazado por aquellas personas que él creyó podrían ayudarlo a menguar el dolor que le provocaban los sentimientos que no eran suyos y esos recuerdos de una vida que acabó de manera trágica. JaeJoon había logrado comprender que para volver a recuperar su propia vida debía de deshacerse de una vez por todas de todo contacto con ese pasado trágico. Si a él no lo querían cerca, no forzaría más las cosas.
Aunque sabía muy dentro de sí mismo que lo que Jung YunHo le hacía sentir no se debía a la sombra que Kim JaeJoong representaba en su vida.

El muchacho de cabellos color noche se sentía atraído por el otro joven un par de años mayor que él y esa era una verdad absoluta que desde ese preciso momento decidió ignorar, porque no permitiría que nadie lo volviera a tratar como lo hizo YunHo ni la familia del mismo. No volvería a llorar por situaciones que no le correspondían.

I had all and then most of you
Some and now none of you
Take me back to the night we met
I don't know what I'm supposed to do
Haunted by the ghost of you
Oh, take me back to the night we met

No como lo estaba haciendo en ese momento.

Al observar su reflejo en uno de los ventanales que daban hacia la pista de aterrizaje, JaeJoon pudo ver como un par de lágrimas rebeldes bajaban por su rostro, por lo cual susurró un “idiota” para sí mismo, retirándolas con el dorso de una de sus manos para de esa forma cerrar los ojos, tomar aire y poco a poco poder ir dejando atrás todo aquello que lo estaba por volver loco.

—Ellos jamás sabrán lo doloroso que es.

Murmuró a ojos cerrados y una sonrisa desganada se vislumbró en su rostro.

— Nunca volveré aquí…es tiempo que Kim JaeJoong desaparezca.

Es de esa forma que se puso en pie y cargando su mochila (la cual era su único equipaje) sobre su hombro derecho se dirigió a uno de los sanitarios de aquel aeropuerto en el cual se encerró y caminó hacia uno de los espejos.

— Déjame en paz. Tus sentimientos y tu arrepentimiento no son míos.

Añadió sacando de uno de los bolsillos de su pantalón una navaja color caoba que compró como souvenir, pero sabía que no le dejarían llevarla en la cabina del avión, por lo tanto le daría el uso que necesitaba.

— Tu familia no te quiere de regreso, Kim JaeJoong —dijo en tanto se bajaba la capucha del abrigo y sus ojos se volvían brillantes por las ganas de llorar que tenía—. Nunca he sido alguien que llorara tanto, pero desde que estás presente en mi mente, no he dejado de hacerlo y ¿sabes qué? —tomando un mechón de su cabello negro que ya casi llegaba a sus hombros. — Tu desgraciada vida no es mía...y no me interesa más. Tus hijos no me detuvieron y tu mejor amigo me echó…—una sonrisa sarcástica hizo aparición en su rostro—. Y el hombre que tanto amas simplemente te quiere lejos porque te odia. — añadió en tanto cortaba todo lo que podía de su cabello viendo esas hebras caer en el lavabo. — Es hora de que me dejes en paz, tu tiempo y tu vida se extinguieron. —su cabello ahora estaba casi al ras de su cuero cabelludo—. Yo soy Han JaeJoon y es suficiente.

Finiquitó mientras dejaba caer la navaja al suelo y un golpe sordo se oyó en ese sanitario solitario.
Su respiración era errática, como si hubiese corrido por horas y aunque los ojos le ardían y se veían rojizos, Han JaeJoon no volvió a llorar esa noche, ni las que le siguieron a estas. La capucha volvió a cubrir su cabeza que poseía el cabello cortado casi en su totalidad y el muchacho de diecisiete años salió de ese sitio sintiéndose aturdido aún, pero con la convicción en su corazón de que no volvería a sufrir.

Ni por YunHo.

Ni por todo lo que este representaba.

When the night was full of terrors
And your eyes were filled with tears
When you had not touched me yet
Oh, take me back to the night we met

Horas después y desde el mismo ventanal en el que el chico Han estuvo viendo su reflejo, Jung YunHo jugaba entre sus manos con un pequeño paquete envuelto en papel de regalo. Desde ese lugar él ya no había podido alcanzar al muchacho que conoció meses atrás en aquella universidad ubicada en Canadá, a la cual decidió no volver más. Pero si pudo ver la figura del mismo caminando hacia el avión que lo llevaría hacia ese país del que no debió salir. Sus destinos no estarían más entrelazados y  esos sentimientos y recuerdos que durante muchas noches le habían hecho dudar de su cordura y que lo impulsaron a comprarle un regalo de navidad a aquel muchacho que no vería nunca más, quedarían en el olvido.

Guardó el pequeño presente en el bolsillo derecho de su abrigo y una de sus manos reposó sobre el cristal frío del ventanal al notar como JaeJoon desaparecía entre toda la gente que subiría a esa aeronave. Un suspiro largo escapó de su boca y seguido a esto sacó un cigarrillo, el cual no encendió y solo lo puso entre sus labios, costumbre que tenía cuando al estar nervioso quería evitar excederse con ese vicio.

¿Por qué tenían que vivir supeditados a una historia pasada? ¿Por qué no pudo conocer a aquel chico en una situación normal y enamorarse de él?

YunHo no lo comprendía, pero de lo que si se hallaba seguro es que lo mejor para todos era que estuvieran alejados, que hicieran como si nunca se hubiesen conocido, que permanecieran como dos extraños aunque fueran familia.

Desde ese momento, la historia de ambos se cerraba y Jung YunHo solo pudo tener dos palabras para el chico de diecisiete años que iba en aquel avión que partiría en unos minutos más:


Adiós JaeJoon.
Fin del capítulo



martes, 19 de septiembre de 2017

10 a.m


Dedicado a Eve <3

10 a.m




La primera vez que lo vio fue en uno de aquellos afiches que JeJu Air colocó en muchos lugares de Seúl. La campaña de aquella aerolínea está siendo bastante intensa y en esta ocasión hizo posar para las fotografías a dos de sus renombrados pilotos de su flota. Eso es lo que una de sus hermanas le hubo contado, ya que ella trabaja en el área de marketing de dicha empresa de aviación y durante casi todo un mes estuvo alardeando en casa de sus padres de que las ventas de pasajes se iban a incrementar por una estrategia “secreta”.

Y vaya que si tuvo razón JinHee.

Los boletos de JeJu Air en la última semana alcanzaron más del setenta por ciento de sus ventas proyectadas para el mes y en los cuadros estadísticos se refleja esto. Al parecer la mayoría de personas, aclarando: el noventa y cinco por ciento de mujeres jóvenes (y no tan jóvenes) son las interesadas en adquirir pasajes domésticos para ir a cualquier región de Corea del Sur que se les ocurra. Y es por ello que casi todos los días el vuelo de las diez de la mañana se halla copado.
¿La razón de esto?

«Los dos hombres guapos y jóvenes que posan en los afiches»

Palabras textuales de su hermana. A quien parecen brillarle los ojos cuando ve el afiche.

Aunque no está seguro si es por el aumento de salario, por esos dos hombres o por ambos.


Por tal motivo, Kim JaeJoong a sus diecisiete años y siendo las cuatro de la mañana, está sentado frente a su ordenador, esperando a que se abra la página de reservaciones y de esa forma pueda comprar el maldito boleto de avión con destino a JeJu. Él intentó persuadir a JinHee a que le comprara el pasaje con descuento con la influencia de que trabaja en JeJu Air, pero ella le recordó que los padres de ambos le habían dicho a JaeJoong muchos meses atrás, de que él debía de arreglárselas solo para así cuando cumpliera sus dieciocho años, ya fuera un chico más responsable.

Y el chico de cabello color chocolate (gracias al tinte que se aplicó hace unos tres días atrás), maldijo el momento en que el año pasado se le ocurrió tomar “prestado” el auto de su padre y chocarlo contra un sardinel. Aún recordaba el sermón de su progenitor y el castigo lo arrastra hasta la actualidad.
Chasquea la lengua cuando por fin la página de internet de la aerolínea carga y es así que comienza a ingresar la fecha para el viaje. Tanto sus padres como sus hermanas ya están en la casa que poseen en JeJu y aunque no es verano, le harán una fiesta de cumpleaños en aquel lugar.

La consigna para el único hijo varón de la familia Kim es: Llegar por sus propios medios a tiempo el 26 de Enero.

Y hoy es ese día.

Sus padres no le dejaron dinero, ni el pasaje comprado. Así que JaeJoong ha tenido que “sacrificar” sus ahorros, debido a que por el tema del auto que se accidentó “solo”, tampoco tiene una tarjeta de crédito. Él no se considera un chico mimado, siempre ha sido responsable (al menos eso cree), pero pasar de ser un adolescente “alocado” a un casi estudiante universitario responsable, le está costando un poco.

La compra de su boleto aéreo casi está lista y al dar click sobre el botón que por fin y gracias a los dioses le enviará a su e-mail el archivo con su boarding pass, un aviso con letras rojas aparece indicándole que los vuelos  hacia JeJu están copados hasta el dos de Febrero.

Una maldición se deja escuchar en el vecindario silencioso, en donde un perro que salió a pasear a esa hora de la madrugada comienza a aullar. Y parece augurar que: Kim JaeJoong está perdido. Su padre lo “matará” por no llegar a tiempo a su propio cumpleaños.

Es así que cuando la página muestra el afiche con ese par de idiotas sonriendo, el muchacho lanza contra la pantalla una de sus almohadas. Observa después de ello a uno de los hombres, aquel que tiene un lunar sobre el labio y parece tan despreocupado, que el chico Kim comienza a sentir su sangre hervir.

— Esto no hubiese ocurrido si no fuese por ti —señala la pantalla hacia la imagen del hombre del lunar—y por ti—señala al otro copiloto, pero regresa su mirada al anterior—. Tú y ese lunar… ¡estoy seguro que por ello todos los boletos están copados!

Grita y se vuelve a oír al perro paseandero aullar en el exterior.

Y es de esa forma que JaeJoong ve a su gato JiJi observarlo desde la ventana, parece decirle: que exagera.

— ¿Qué voy a hacer?… tengo que estar ahí a las seis de la tarde. ¡No voy a llegar!

Exasperado se pone en pie, toma su abrigo y se lo coloca sobre su pijama de rayas azules y blancas. Sale de su habitación cuando una idea se instala en su casi ya no adolescente mente. Va presuroso hacia la recámara vacía de su hermana y busca la agenda que sabe ella tiene guardada en el segundo cajón del buró.

— Gracias JinHee —murmura entre dientes—. Gracias por haberme dicho que esos dos son amigos tuyos y si mal no recuerdo…- detiene su perorata y saca de entre las páginas de la agenda dos tarjetas de presentaciones blancas, ribetes verdes y letras negras en cursiva. — ¡AJÁ!  Aquí están cabrones.- exclama como si se hubiese sacado la lotería. Si JaeJoong piensa que va hacer algo acorde a su edad, pues está bastante equivocado aunque él no lo sabe.

La sonrisa juguetona bailotea entre sus labios gruesos y de un color rosado pálido. Su objetivo no está lejano a la zona en la que él vive, su hermana muchas veces puede hablar de más cuando ha bebido y es por ello que luego de unos segundos, el menor de la familia Kim sale de su hogar y tomando una bicicleta enrumba hacia un nuevo destino. No le importa estar en pijama y un abrigo grueso encima de esta, ni que cuente solo con pantuflas. ¡Ni siquiera le importa verse algo ridículo! , pero él tiene un objetivo y ese es el obtener un cupo dentro del maldito avión de JeJu Air y usará a su hermana de forma indirecta para lograrlo.

Su objetivo está a diez minutos.

Su objetivo se llama Jung YunHo.

Kim JaeJoong piensa que todo irá como en su mente se lo ha imaginado, pero ¿acaso no puede darse cuenta que casi SIEMPRE las cosas no salen como una las planea?

Pero mejor vamos a preguntárselo a Jung YunHo.


¿No creen?

lunes, 10 de octubre de 2016

Friendship ~ Kim JeJung || Jung YunHo




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||Drabble: Algo que se escribió solo.


JeJung recuerda que la última vez que visitó aquel lugar se hubo prometido que no volvería, porque en aquel entonces los recuerdos y las decepciones lo agobiaban. Pero ahora que los años transcurrieron y con la llave de aquel departamento en su mano derecha, podía sentir que no tenía ningún tipo de sentimiento negativo, contrario a eso la curiosidad lo invadía.

Curiosidad por decirle “hola” una vez más a todos sus recuerdos, a las fotografías y a los sueños que alguna vez fueron suyos, pero que ahora no eran más que sonrisas de situaciones que no se dieron, pero que son buenas memorias.

Al ingresar, lo primero que le dio la bienvenida fue el polvo, incluso estornudó un par de veces, lo segundo fue la maraña de recuerdos, voces y risas altas, proyecciones de su mente, percibiendo una sensación de calidez en él. Aún no sabía por qué en ese día libre que tenía en el servicio, se le ocurrió ir a ese apartamento que algunos años atrás ocupó junto a uno de sus ex compañeros de banda. En aquel entonces era un secreto entre ambos, nadie más sabía que ellos tenían un piso y que se veían ahí, ni siquiera ChangMin, YooChun o Junsu.

Y cuando no se vieron más, ninguno de los dos fue capaz de venderlo.

Es por ello que ahora él estaba ahí, riéndose un poco al rememorar la ocasión en la que YunHo quiso cocinar y terminó por ensuciar el suelo. Aquellos años habían sido los mejores, no podía negarlo.

Y ahora que caía en cuenta, tal vez él esa tarde decidió ir ahí, porque hubo visto una fotografía de Jung YunHo, con aquella sonrisa que le recordó aquellos tiempos. Fotografía que ahora tenía guardada en su móvil y en su memoria. Aunque últimamente en ocasiones, gracias al servicio militar y sin ninguna cámara de los netizens cerca, ellos junto a más amigos en común se habían vuelto a frecuentar.

Después de todo, la amistad que tienen, siempre estará presente en ellos.