lunes, 10 de octubre de 2016

Friendship ~ Kim JeJung || Jung YunHo




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||Drabble: Algo que se escribió solo.


JeJung recuerda que la última vez que visitó aquel lugar se hubo prometido que no volvería, porque en aquel entonces los recuerdos y las decepciones lo agobiaban. Pero ahora que los años transcurrieron y con la llave de aquel departamento en su mano derecha, podía sentir que no tenía ningún tipo de sentimiento negativo, contrario a eso la curiosidad lo invadía.

Curiosidad por decirle “hola” una vez más a todos sus recuerdos, a las fotografías y a los sueños que alguna vez fueron suyos, pero que ahora no eran más que sonrisas de situaciones que no se dieron, pero que son buenas memorias.

Al ingresar, lo primero que le dio la bienvenida fue el polvo, incluso estornudó un par de veces, lo segundo fue la maraña de recuerdos, voces y risas altas, proyecciones de su mente, percibiendo una sensación de calidez en él. Aún no sabía por qué en ese día libre que tenía en el servicio, se le ocurrió ir a ese apartamento que algunos años atrás ocupó junto a uno de sus ex compañeros de banda. En aquel entonces era un secreto entre ambos, nadie más sabía que ellos tenían un piso y que se veían ahí, ni siquiera ChangMin, YooChun o Junsu.

Y cuando no se vieron más, ninguno de los dos fue capaz de venderlo.

Es por ello que ahora él estaba ahí, riéndose un poco al rememorar la ocasión en la que YunHo quiso cocinar y terminó por ensuciar el suelo. Aquellos años habían sido los mejores, no podía negarlo.

Y ahora que caía en cuenta, tal vez él esa tarde decidió ir ahí, porque hubo visto una fotografía de Jung YunHo, con aquella sonrisa que le recordó aquellos tiempos. Fotografía que ahora tenía guardada en su móvil y en su memoria. Aunque últimamente en ocasiones, gracias al servicio militar y sin ninguna cámara de los netizens cerca, ellos junto a más amigos en común se habían vuelto a frecuentar.

Después de todo, la amistad que tienen, siempre estará presente en ellos.




jueves, 12 de mayo de 2016

Lilirys says (HTFAF) :


How to forgive and forget, consta de dos partes, la primera fue escrita a través de 30 capítulos, más un epílogo  y un capítulo extra. La siguiente parte fue llamada: The last Winter of my memories, estuvo planeada para tener solo diez capítulos más un epílogo, pero debido a un bloqueo que ya lleva como dos años y también por otros factores personales, decidí ya no continuar con esta historia y también con otras más que hay en este blog que se llaman: Beautiful lie y el Secreto de la Princesa.
Pero regresando a la primera historia: HTFAF, he decidido contarles el final.
Verán, la segunda parte de este fanfic empieza muchos años después de que YunHo y JaeJoong murieron, el primero en un accidente de automóvil y el segundo luego de dar a luz a JiYool. Todos los personajes secundarios, como YooChun, JunSu, ChangMin, MinHo, Heechul, Siwon y Yebin, son personas ya mayores y por cosas del destino o de la vida, Jae y YunHo reencarnan. El doctor Kim pasa a ser Han JaeJoon, primogénito de la hija de la hermana de JaeJoong y YunHo pasa a nacer como hijo de JiYool.

Ambos se reencuentran fuera de Corea (en Canadá específicamente) y el único que sabe que JaeJoon es el doctor Kim reencarnado y bloquea mediante hipnosis sus recuerdos es MinHo, hasta que éste se lo cuenta al doctor Shim. Desde aquí, comenzaron a acontecer situaciones complicadas para Jae y YunHo, debido a que siente atracción entre ambos, incluso más que esto. Pero lo que nadie sabe, solo la amiga de Jung, es que él tiene sueños en donde ve y escucha al doctor Kim, todo para él es tan vívido que desde niño sabe que hay algo inexplicable en su mente y trata por todos los medios de bloquear esto, pero cuando conoce a Han JaeJoon, una explosión de sentimientos renacen en él y entre estos, está el resentimiento que Jung YunHo (el cantante) sintió en su momento cuando el doctor Kim murió.

Es por este motivo y por todo lo malo que él vivió en su vida pasada (maltratos de sus padres y la agencia), incluso que tuviera que separarse de JaeJoong cuando eran adolescentes y que éste le ocultara que esperaba un hijo suyo, que hace que el actual YunHo sienta una especie de odio y amor hacia Han. Pero también está el detalle de que sabe que en la actualidad son familia, son primos y esto se devela en Teardrops(el último capítulo que hay  de esta secuela).
JaeJoon y YunHo ahora saben que sus “sueños”, no son eso, sino que son recuerdos de la vida pasada, en donde ellos no pudieron ser felices, solo tuvieron algunos meses juntos y la desgracia cayó sobre ellos.

Desde este punto, ambos tratarán de apartarse, Jae entiende que debe alejarse de quienes aún siguen siendo su familia y regresa a Canadá, para esto ChangMin quien se siente responsable de la muerte del doctor Kim, tiene una conversación fuerte con él y directamente le dice que debe de marcharse, porque los recuerdos son solo eso, él no es el doctor Kim JaeJoong, él es Han JaeJoon.
YunHo por su parte decide quedarse en Corea y acabar sus estudios ahí, por lo tanto la fricción entre ambos personajes termina y ellos se alejan.

Pasan tres años más y para ambos los sueños no se detuvieron, mucho menos los sentimientos que al principio sentían como que no eran suyos, pero en la actualidad los perciben como propios y el dolor de la perdida y separación, hace mella en ellos y sus personalidades.

Frente al resto de personas ellos son dos chicos vivaces y muy inteligentes, pero cuando están solos, al cerrar sus ojos ven una y otra vez fragmentos de sus recuerdos y la añoranza los consume. Y no solo por ellos, sino por los dos hijos que ambos no pudieron cuidar.
Jaejoon es quien decide volver a Corea y cita a YunHo en un hotel, en donde al verse, ninguno habla y lo que hacen es besarse hasta gastarse los labios. Y entienden que ellos no pueden vivir esa nueva vida, porque esos recuerdos y la nostalgia es mucha. Es ahí donde deciden estar juntos, pasando todos los prejuicios que se les vendrían encima, tanto por la sociedad y por su familia, ya que no olvidemos que ellos son primos.

Pasan un buen tiempo juntos y YunHo poco a poco deja de lado el resentimiento, para así abrirse más hacia aquel muchacho quien lo hace sonreír, como también lo saca en ocasiones de sus casillas, por su terquedad de pasar más tiempo al lado de JiYool y Seung Hyun, este último ve en él  el recuerdo de su omma (Aún la familia no sabe de su relación).
ChangMin es detenido por MinHo para que no intervenga, pero el primero nota que la complicidad entre Jaejoon y YunHo es mucha. Teme que vuelva a suceder lo de años atrás y es así como ocurre, el doctor Shim no se equivoca.
JaeJoon al igual que el doctor Kim, después de algunos meses esperan a un bebé y es ahí donde YunHo  y él deciden irse a otro país para que sus familias aún no lo sepan, es a Inglaterra donde van y se reencuentran con Yebin, YooChun y JunSu.

Ellos tres después de todas las explicaciones dadas por los dos muchachos deciden cuidarlos y esos meses son inolvidables para todos, pero en un descuido por parte de Yebin, la familia se entera de lo que están haciendo esos dos en Europa y es donde vienen las discusiones, pero al final de todo, llegan a un acuerdo de protegerlos, sobre todo a Han JaeJoon, ya que inevitablemente todos ven en él el recuerdo del doctor Kim (no saben que es él realmente).

La historia transcurre en calma, con buenos y divertidos momentos, pero antes del noveno mes, JaeJoon es llevado al hospital en donde Shim ChangMin pidió su traslado porque es él quien desea cuidarlo junto a todo el equipo médico y los avances tecnológicos. Descubren que el muchacho va debilitándose conforme van avanzando las últimas semanas del embarazo y esto es lo mismo que le sucedió a Kim JaeJoong, por lo que toman las medidas necesarias para evitar perderlo.

Llega el día en el cual el bebé va a nacer y se le permite a YunHo estar en la sala de partos; todo parece ir bien, pero en los últimos momentos después del nacimiento, Jae empieza a tener los recuerdos del día en que murió el doctor Kim, todo se siente como aquella ocasión. El llanto de su hijo lo confunde con el llanto lejano de otro bebé y es donde escucha a YunHo, siente como éste se aferra a su mano y le dice que todo estará bien, es cuando sonríe para él y rememora las palabras de este mismo pero en el pasado, escucha como lo llama, como le pide que no lo deje. Mientras esto ocurre, están tratando de salvarle la vida, pero él se sumerge en la confusión de su mente, de sus “recuerdos” y de ese amor que tiene por todas esas personas que están con él, por YunHo y sus hijos.

Y es en ese instante que él despierta.

Es el doctor Kim quien siente la presión de la mano de Jung YunHo y es el llanto de JiYool quien lo hace aferrarse a esa vida, como también el amor por Seung Hyun, su primer hijo.

En realidad, él estuvo muerto por un par de minutos, pero él pudo regresar.

Y sí, antes que las confunda, es el doctor Kim, es decir Kim JaeJoong quien está vivo y todo lo que pasó en la “secuela”, fue lo que pudo suceder si él realmente perecía.

Así que, el desenlace de HTFAF es ese, Kim JaeJoong y Jung YunHo no murieron, no dejaron a sus hijos y mucho menos, se dejaron ellos entre sí.
Es como una lección para ellos, especialmente para el doctor Kim.

No hubo otra vida, no hubo reencarnación y si, son ese par quienes se quedan juntos.
Ese es el fin y es lo que no he podido contarles a través de capítulos, pero me parece justo para ustedes que me apoyaron tanto para esta historia, que sepan en que acaba. Quizás pudo ser más genial, pero es la idea que tuve desde que la inicié.

Con esto ahora si me despido chicas, les agradezco de todo corazón todo el apoyo y amor para mis historias, esos ánimos que siempre me brindaban son invaluables para mí los tendré como preciados recuerdos, siempre. Sigan apoyando a nuestro bonito y sexy YunJae. He leído todos los comentarios que me dejaron en la página de Facebook, gracias por sus palabras y aclaro para una de ustedes que no es porque ya no me guste el YJ  y si otra ¿pareja? , es solo que cuando uno ya no puede escribir, o las ideas no fluyen es muy imposible lograrlo. He estado muchas veces con la hoja de Word en el ordenador e intenté escribir, pero no lo he logrado. 

Punto y aparte, las voy a extrañar mucho, siempre sus comentarios T-T , críticas y aportaciones han sido maravillosas. Las quiero.

Cuídense muchísimo.

¿Está bien?



lunes, 27 de abril de 2015

Actualización 27/04/2015 - The last winter of my memories : Capítulo 8



Hoy podría recomendarles estas canciones que oí mientras escribía éste capítulo, todas son de Ailee:

- Teardrop 
- Day by day
- Rainy day
- Goodbye my love.

Espero que pueda agradarles este nuevo capítulo, voy lento pero no dejaré de contarles que es lo que sucede. Muchas gracias a quienes aún me leen.

Aquí : Capítulo 8

Capítuo 8: Teardrop




Doctor Shim…¿usted es el doctor Shim ChangMin, cierto?


El muchacho de treinta y dos años, que estaba ataviado con ropa deportiva y en ese instante se detuvo en una de las bancas de ese parque donde corría casi todas las mañanas, en las cuales no tenía guardia en el hospital o no le tocaba el turno matutino, se dio la vuelta al escuchar la suave y amable voz de una mujer.


ChangMin observó sin ningún atisbo de reconocimiento a esa muchacha de cabellos largos y teñidos de un color caoba, que estaba detenido frente a él y llevaba empujando una carreola de bebé en ese amplio parque.


— Si, soy yo, ¿puedo ayudarla en algo? —cuestionó el pelicastaño, sin tomar realmente importancia.


— Kim...SooYoung —musitó en respuesta a la cuestionante que había pronunciado el doctor Shim segundos atrás, el cuál pudo ver como esa mujer dejaba escapar un suspiro y continuaba—. Mi hermano era Kim JaeJoong.


Las cejas de ChangMin se alzaron en señal de reconocimiento y esperó a que SooYoung siguiera hablando. Visualizó como ella se acercaba a la parte delantera de la carriola y tomaba en brazos a una bebé de tal vez unos seis meses.  


—Usted estuvo con JaeJoong durante muchos años de su vida y aunque él ya no esté aquí, me gustaría presentarle a mi hija, la sobrina de mi hermano...ella es SeonHee.


Una pequeña sonrisa se formó en sus delgados labios cuando pudo ver el rostro de esa pequeña bebé, la cuál poseía unos grandes ojos oscuros y su piel era muy blanca...muy parecida a JaeJoong, su mejor amigo, quién hacía ya cinco años atrás había fallecido.  Shim, dio dos pasos hasta la hermana de JaeJoong y extendió su diestra para con su índice picar de manera suave una de las regordetas mejillas de la niña.


— Es un placer conocerte SeonHee.






Capítuo 8: Teardrop

YunHo observó la sonrisa resplandeciente de su madre, quien al verlo parado frente a ella, no dudó en envolver a ese muchacho mucho más alto  en un cálido abrazo, dándole un beso sonoro en la mejilla y mencionado aquel “Bienvenido a casa, hijo” , el cuál hizo que una agradable calidez creciera en su corazón.

En definitiva ese amor de madre de Jung JiYool bastante para calmar durante unos segundos su ahora atormentada vida. ¿Pero a cuál de sus vidas se refería? , fue lo que se preguntó cuando los delgados brazos de la mujer se alejaron de su cuerpo y lo liberaron.

— Dijiste que no iba a ser posible que estuvieras aquí en navidad debido a los exámenes semestrales...pero que importa, ¡estoy muy feliz de que estés aquí hijo!, en el desayuno me contarás como hiciste para estar aquí.

Jung JiYool hizo entrar a la casa de familia a su único hijo y es que el clima para esas fechas era bastante frío y se encontraba nevando en Seúl. Lo que menos deseaba es que su hijo cogiera un resfriado luego de haber estado esa madrugada trasladándose desde el aeropuerto hacia su hogar.

Ella se sentía muy feliz por la familia que tenía, su esposo era el amor de su vida, lo había conocido en la escuela superior y luego de haber sido amigos durante casi cinco años, éste le había dicho que estaba enamorada de ella, la respuesta que JiYool le dio fue: “creía que nunca ibas a mencionarlo” . Cada que recordaba eso, sonreía muy amplio y reía al recordar que expresión había puesto su tío YooChun cuando le contó que ya se había echado novio.

JiYool se sentía dichosa, durante toda su vida había tenido recuerdos muy felices, aunque estos no llegaban a contrarrestar los recuerdos dolorosos y es que ella aún recordaba a su padre, cada que observaba el rostro de su propio hijo. Y amaba mucho más a su esposo, por haber aceptado que ella le pusiera al hijo de ambos el apellido Jung, en memoria a su papá.

Jung YunHo, su hijo llevaba el nombre y apellido de su abuelo, por lo cuál, JiYool día tras día, desde que éste era un bebé, se había encargado de brindarle felicidad, amor y todo el cuidado que una madre brinda a su primogénito.

No quería que sufriera como en vida lo había hecho su padre.

Ella sabía toda la historia, pero no gracias a su hermano mayor. Kim Seung Hyun, siempre había sido muy hermético en contarle la historia de sus padres. Pero desde que JiYool recordaba, él se encargó de que guardara mucho respeto y amor, por quienes le dieron la vida.

Tenía algunas memorias difusas de su padre, no recordaba la noche en la que éste había muerto, pero sentía amor por ese hombre que murió a tan solo cinco años de la muerte de JaeJoong.

Su omoni.

Kim JaeJoong, ¿cómo se habría sentido un abrazo de esa persona que solo conocía a través de fotografías y un vídeo que hacía tiempo atrás no veía?

— ¿Omoni?

La voz de su hijo la sacó de sus pensamientos y asintió ante la pregunta que YunHo le había hecho sobre si podían conversar en la mañana, ya que a esas horas y luego del viaje desde Canadá hacia Corea, estaba exhausto.

— Descansa hijo —besó la frente de su hijo cuando él ya se encontraba recostado y arropado bajo varias capas de mantas en su cama—. Te amo.

Una sonrisa amplia una vez más le mostró y sin más salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, diciéndose a sí misma que debía de volver a ver pronto ese vídeo que Kim JaeJoong había dejado para ella antes de que muriera.

«Para mi hermosa princesa JiYool. Te amaré por siempre y para siempre.»

Esa frase pasó por la mente de Jung JiYool antes de que algunos minutos después, ya recostada en su cama y abrazando a su esposo, se quedara dormida.

Teardrop.

¿A quién se le ocurría viajar a otro país cuando tan solo faltaba un día para navidad?

JaeJoong sopló un poco el contenido de la taza de losa color azul que aferraba con ambas manos, el chocolate que había pedido en esa cafetería se encontraba bastante caliente y lo menos que deseaba era tener una quemadura en la lengua.

Esa tarde, la nieve caía hermosamente y los copos de nieve se habían encargado de teñir de blanco las calles. Ese clima para el muchacho de cabellos negros no era muy chocante, ya que en Canadá llevaban uno parecido, pero aún así, estaba vestido con un abrigo color canela, que cubría la camiseta blanca y parte de sus pantalones de mezclilla. Su cabellera era cubierta por un gorro de lana y aún así, el frío se había encargado de teñir  sus mejillas de un tono rojizo, al igual que sus labios.

¿Estaría a tiempo aún de tomar un vuelo y regresar a casa?

Fue la segunda pregunta que cruzó su mente en tanto ahora si sorbía parte de su caliente bebida y cerraba los ojos para disfrutar del sabor, pero también de cómo su cuerpo iba adquiriendo calor.

Él realmente tenía presente que había sido una mala idea viajar a ese país, pero también algo dentro de sí le exigía que tenía que quedarse. Esa sensación de desolación, nostalgia y tristeza seguía pesando en su joven corazón.  Esos sueños confusos aún seguían invadiendo sus sueños y el recuerdo de hace dos días atrás aún estaba con él.

El haber llorado desconsoladamente en la sala de espera de aquel hospital, aceptando el abrazo reconfortante de Hye Soo, aquella muchacha que solo conocía porque era la amiga o novia de Jung YunHo; le había dejado en claro que debía de esclarecer todo lo que sucedía, no podía seguir viviendo de esa manera.

Esto ya no es vida.

¿Cuál se supone que es mi vida?

¿Qué es lo que quieres?

Había exclamado frente a un espejo la noche anterior, observando fijamente su reflejo, buscando una respuesta, pero sin obtener ninguna.
“A veces no recuerdo que es lo que hago”.

“A veces, hay horas en las que siento que esta no es mi vida y solo soy un intruso”.

Aquellas frases se las había dicho a su psicoanalista, a Choi MinHo, quien tan solo lo oía y últimamente parecía no encontrar la solución para lo que a Han JaeJoong le sucedía, quien a veces pensaba que ese hombre le ocultaba algo.

JaeJoong largó un suspiro y depositó la taza sobre el platillo de porcelana, para finalmente regresar su mirada hacia el ventanal de esa cafetería, volviendo a observar los copos de nieve y sintiendo añoranza por su vida tranquila y normal que tuvo hasta hacía algún tiempo atrás. Tensó sus labios durante un instante y apoyó su mentón sobre su palma izquierda, después de haber apoyado su codo en la mesa y clausuró sus oscuros ojos, le dolía un poco la cabeza y solo quería dormir por mucho tiempo, despertar y saber que todo eso había sido una pesadilla.

— Pensé que sería muy difícil encontrarte, pero veo que no fue así, solo tenía que detenerme en esta cafetería y verte.

El muchacho delgado y que llevaba los ojos cerrados, dejó escapar un nuevo suspiro y antes de contestar relamió sus labios.

— Había creído que mi suerte había cambiado y que no tendría que verte aquí, es más, pensé que ese chocolate que acabo de beber era mágico y que cuando volviera a abrir los ojos, mi vida sería la de antes.

Escuchó como una silla era arrastrada y sintió la presencia de aquella persona que le hablaba mucho más cercana.

— Pues es lamentable, había creído que fui claro al decir que no debías venir aquí.

— Ahora vemos una vez más que lo que queremos no se cumple, Jung YunHo.

El chico Han abrió los ojos y viró su mirada hacia el rostro de ese muchacho cuatro años mayor que él, quien le observaba con esa seriedad a la cual ya se estaba acostumbrando, ignorando ese sentimiento que creyó en algún momento iba a crecer entre ambos, pero que se vio eclipsado por todo lo que a ambos les ocurría.

— No tienes ni idea del daño que puede causar tu presencia aquí.

— Y tú no tienes ni idea del daño que estoy sufriendo con todo lo que sucede—. Una sonrisa irónica afloró en sus labios—. Yo no busqué esto, pero quiero respuestas y no voy a evitar todo esto por cobardía, porque eso es lo que estás haciendo tú.

— No le llames cobardía a lo que yo hago, porque solo estoy queriendo proteger a mi familia.

Los ojos pequeños de YunHo se fijaron en los otros más oscuros, tratando de expresar tanto, intentando que sus palabras no sonaron con un matiz resentido que a veces pensaba y sentía que no provenían de su propia sentir.

— Claro...es tu familia —.Una nueva sonrisa rota se figuró en los labios carnosos de JaeJoong—. Y yo solo soy el extraño que tiene recuerdos de…

— No lo nombres —acalló las siguientes palabras del otro muchacho, extendiendo su mano y tomando una de las impropias, presionandola en un gesto de entendimiento y que ocultaba todo lo que podía sentir por ese otro hombre—. Solo ve a casa y olvida, trata de olvidar, yo no volveré a Canadá, terminemos esto, apartándonos.

Cada palabra que YunHo decía, era sopesada por JaeJoong, quien al sentir la mano contraria tomando la propia, se aferró a esta, mirándolo con aprensión, intentando buscar las respuestas en ese chico, quien en ese momento le hablaba con aquel tono conciliador, tranquilo y tal vez, con cariño.

— No voy a irme—.Fue la respuesta firme que le dio al contrario—. Solo quiero que esto se acabe y si eso sucede en el momento que los vea...que vea a tu familia, entonces estoy dispuesto a correr el riesgo. Quiero que esto se acabe para ambos, que estos recuerdos o lo que mierda sean, se detengan y nos dejen vivir en paz. Me gustaría que pudiéramos vernos a los ojos alguna vez y no sentir añoranza por sentimientos o remordimientos que no nos pertenecen.

JaeJoong bajó la mirada y mordió su labio inferior, el cuál había comenzado a temblar debido a que la voz se le estaba quebrando. ¿Desde cuando se había vuelto un llorón? se preguntó a sí mismo.

— YunHo...quiero que esto acabe.

El lugar donde ambos estaban sentados se encontraba apartado y es que en ese momento, la cafetería no estaba siendo abarrotada por mucha gente y las que se encontraban en aquel sitio, estaban enfocadas en sus propios asuntos.

Jung YunHo observó la preocupación, pero a la vez el gesto decidido que tenía Han JaeJoong en su rostro y con la mano con la cuál no sostenía la opuesta, pasó a acunar una de esas blancas mejillas teñidas con un leve rubor por el frío y con su pulgar acarició uno de esos pómulos.

No supo porqué lo estaba haciendo, pero en ese instante, solo podía acercar su rostro al adverso y hablar entre susurros, tal como si le estuviera confiando un secreto.

— Vete a casa...así se acabará.

Pegó su frente a la contraria y ambas miradas se conectaron.

— JaeJoong, ve a casa...por favor.

El aliento cálido y dulce del chico de cabellos negros se entremezclaban con el propio, esos ojos oscuros lo llamaban tanto y en ese preciso instante para YunHo solo existían JaeJoong y él.

— JaeJoongie…

Un susurro anhelante fue lo que brotó de sus labiales y cerró con parsimonia sus ojos, para luego de ladear el rostro hacia la izquierda y de esa forma poder rozar esa boca de tersos y gruesos labios. La voz que brotó de su boca, fue tan distinta, que el pelinegro, sintió como su corazón latía mucho más rápido.

«JaeJoongie.»

Era como un llamado y esos sentimientos que eran tan confusos, que sentía muchas veces que no le pertenecían, afloraron y es así como también JaeJoong cerró los ojos, para presionar su boca con la adversa, atreviéndose a tomar el labio inferior contrario entre sus carnosidades y succionar suavemente.

¿Por qué se estaban besando?

Esa pregunta pasó tan rápido por la mente de ambos que fue ignorada, más sus labios comenzaban a fundirse en un beso lento, dando succiones y suaves caricias entre sus bocas.

Por siempre y para siempre.

Una lágrima solitaria escapó del ojo izquierdo de Yunho al escuchar esa frase en su mente y así como él había iniciado ese beso que removió más de aquellos sentimientos que no eran suyos - o eso era lo que aún pensaba-. fue separándose hasta que a ojos cerrados, volvió a decirle a JaeJoong que volviera a casa.

— No lo haré.

La respuesta en un susurro le llegó y antes de levantarse para irse, presionó sus labios sobre los adversos.

La calidez que habían tomado sus mejillas fue desapareciendo luego de escuchar como YunHo se ponía de pie y lo dejaba solo en aquella cafetería. Lentamente abrió los ojos y llevó su diestra hacia su boca para cubrirla, sintiendo como estos tenían esa sensación cosquilleante después de haber compartido ese beso con aquel chico que causaba tanta confusión en él.

Bajó su rostro hasta apoyarlo en la mesa y así mientras mordía sus labios, volvió a repetirse que no se iría  de Corea hasta lograr resolver que es lo que sucedía.

Day by day.

— ¿Estás seguro de esto?

Choi MinHo observó con una ceja alzada y una expresión escéptica a su interlocutor, quien luego de meter las manos en su bolsillo, miró una vez más la puerta de entrada hacia la casa de la familia Jung, en la cuál esa noche, harían una cena. Todos sabían que él no celebraba navidad y siempre tenían el gesto de hacer una cena dos días antes, para que estén todos juntos.

Shim ChangMin no había faltado a esa reunión en ninguno de esos años, así que ese no sería el primero.

— Estoy harto del melodrama que se ha formado, así que si se tiene que cortar de raíz todo esto, entonces así será.

— Pero ChangMin, esto puede afectar más.

Trató de convencer MinHo, dando dos zancadas más rápidas para así darle el alcance a Shim ChangMin quien ya casi estaba por tocar el timbre para anunciar su llegada. Choi MinHo después de varios años estaba en Corea y aún no estaba de acuerdo con la ¿genial? idea del médico cirujano.

— Afectará pero ya es tiempo de que esto se detenga, ¿no lo crees?

Iba a refutar, pero la puerta se abrió y él tuvo que guardar silencio, sonriendo cuando pudo ver a una mujer de quizás treinta y tantas años, que tenía un bonito cabello negro y una piel bastante blanca, los ojos grandes y oscuros.

— JiYool…

Murmuró y ChangMin en ese instante pasó a presentarle a la mencionada al psicoanalista, quien solo la había conocido cuando ella era una bebé.

— Todos están dentro, solo los esperábamos. Pasen, he preparado un rico chocolate caliente.

Ofreció Jung JiYool con una gran sonrisa.

— Otra persona va a llegar, ¿no habrá inconvenientes cierto?

— Por supuesto que no, mi casa siempre estará abierta para recibir a los amigos.

Sin mucho más que decir, ChangMin y MinHo ingresaron a la acogedora vivienda. El último mirando al otro hombre con una expresión de no estar muy seguro de lo que iba a suceder, pero el doctor Shim estaba más que seguro. Iba a cortar todo por “lo sano”. Y así cada quien recuperaría la paz y tranquilidad en sus vidas.

Rainy day.

— Voy a vivir en el extranjero y antes de irme quería que conociera a mi hija. Me hubiera gustado tanto que JaeJoong la viera.

ChangMin observó la hora en el reloj de pared de la sala y después dirigió su mirada hacia YunHo quien conversaba animadamente con su prima. La hija de Seung Hyun, había asistido a la cena junto a sus padres y ahora parecían discutir algo sobre la habitación de Jung YunHo y una decoración. Ocultó una leve risa cuando éstos parecían pelear como cuando eran niños.

La vida era tan irónica e injusta. Él había visto crecer a Kim Seung Hyun y Jung JiYool, para también ver nacer a los hijos de estos, pero su mejor amigo, aquel que murió luego de dar a luz, no pudo disfrutar de nada, salvo los trece años al lado de su hijo mayor.

No podía negar que extrañaba demasiado a Kim JaeJoong, llevaba una herida incurable en el alma y que ese dolor había podido apaciguarlo bebiendo en la soledad de su departamento, decidiendo no volver a involucrarse con nadie, ni como amigo, ni como pareja.

A veces, se despertaba en las madrugadas y observaba sus manos, ya que en sus pesadillas, podía ver cómo había perdido a JaeJoong en ese quirófano. Sus manos…¿de qué le sirvieron en aquella ocasión?

Solo para mancharse con la sangre de su mejor amigo.

En algunas ocasiones, luego de haber bebido bastante y estando recostado en el sofá de su departamento, reía al recordar a JaeJoong y las estupideces que habían hecho juntos. La amistad de ambos había sido tan entrañable y cuando bebían juntos, se autonombran el “platónico” del otro, en tanto se abrazaban y ChangMin en un gesto que casi nunca tenía para con nadie, le prometía que lo cuidaría y no dejaría que nadie le volviera a hacer daño.

Pero él había fallado y no lo había protegido.

JaeJoong había muerto y él no pudo hacer nada.

Tú amabas a Kim JaeJoong.

Cuando recordaba las palabras de Kang Yebin que le había dicho aquella última noche que pasaron juntos en su departamento luego de la muerte del doctor Kim, ChangMin solo se había reído y bebido de una sola aquel último trago de su enésima botella de soju.

¿Qué sabían los demás de sus sentimientos?

Quién podía leerlos con facilidad estaba muerto y él no quería saber más.

— ¿Recuerdan que les hablé de Kim SooYoung?

Su voz llamó la atención de todos los presentes, quienes tomaron atención y Minho quien estaba sentado a su lado, entrelazó sus propias manos para evitar que un tick nervioso se apoderara de él.

— La hermana de omma.

Contestó Seung Hyun después de un momento y es que él era quien más recordaba la historia de su omoni. JiYool luego de un instante asintió y sonrió.

— Sí, nunca les conté que ella tuvo una hija ¿verdad?

— No, realmente nunca lo mencionaste…—volvió a contestar el doctor Kim ahora con algo de curiosidad—. Entonces ¿tenemos una prima?

El doctor Shim iba a contestar pero en lugar de eso, se puso de pie al escuchar el timbre de la casa sonar.

— Sí y esta prima tuvo una hija, la cuál conocí cuando viajé a ver a MinHo —palmeó uno de los hombros del mencionado—. Yo abriré la puerta, es la persona que invité esta noche a venir.

La atención de YunHo pasó al doctor Shim y quiso ponerse de pie, pero éste lo detuvo con un gesto de mano, diciéndole que no era para él abrir la puerta de la casa. Choi MinHo hizo contacto visual con Jung YunHo y no pudo decirle lo que entre ChangMin y él había ocultado, pero esa noche también se enteraría y sabría por qué tenía que seguir evitando todo aquel tema de tener las memorias de Uknow dentro de él.

La puerta abierta fue cerrada una vez más y los pasos de dos personas fueron acercándose hacia el salón. El primero que apareció fue ChangMin quien con una sonrisa tenue, volvió a hacerse escuchar.

—  También conocí al hijo que la prima de ustedes Seung Hyun, JiYool, tuvo y es como él vino aquí a Corea, me tomé la libertad de invitarlo.

Los mencionados se miraron entre sí con una sonrisa amplia y es que ellos no habían conocido a la familia de su omma y ahora que tenían la oportunidad, gracias a Shim ChangMin, se sentían contentos. ChangMin miró al costado y se cruzó con la mirada incrédula de su invitado. Él le había dado la dirección sin llegar a comentarle quienes vivían ahí, solo cuando se puso en contacto con él, le dijo que tenían que verse en ese lugar para conversar.

— Ven…

Llamó el doctor Shim y todos enfocaron su mirada hacia aquel lugar. El invitado vestía un abrigo con capucha que cubría parte de su rostro. El frío ese día era implacable y esa prenda era bastante adecuada, pero ya dentro de la casa, no era necesaria, así que éste con lentitud se la bajó.

— Él es JaeJoong...Han JaeJoong, es el hijo de la prima de ustedes.

Los ojos oscuros de JaeJoong que habían estado enfocados en el suelo se elevaron y los fijó en aquellas dos personas que con tanto anhelo había estado esperando ver, pero no de esa manera y estos le devolvieron la mirada. Seung Hyun dejó caer la copa con vino que tenía con asombro y JiYool miraba a ese joven muchachito con curiosidad, cayendo en cuenta a los segundos que ese chico no solo llevaba el nombre de su omoni, sino que tenía el mismo rostro.

— JaeJoong ellos son tu familia.

YunHo logró captar la mirada acuosa de JaeJoong y éste último supo el motivo por el cuál él le había insistido tanto en que volviera a casa.

 Goodbye My Love.

— Espero que en algún momento pueda volver aquí a Corea y visitar a sus sobrinos. Seung Hyun y la pequeña JiYool estarán muy contentos.

— Eso espero también doctor Shim, me gustaría que ellos me vieran como su familia y también a mi pequeña SeonHee. Porque eso es lo que somos...familia, para siempre.